El sargazo se ha convertido en la mayor amenaza del principal destino turístico del país

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“El sargazo no es un problema gravísimo”, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador en su visita a Tulum y Cancún, el 23 de junio. Pero en las costas públicas de Quintana Roo diariamente se recolectan unas mil toneladas de esta alga, equivalentes a mil 351 ‘vochos’. Imagina un vagón de pasajeros como los que tendrá el Tren Maya, que cada uno pesa unas 29 toneladas.

Piensa en 22 mil 413 de esos vagones sobre las playas quintanarroenses y son las casi 650 mil toneladas de sargazo que han recalado este año en la entidad hasta el 23 de junio. De ese tamaño es el problema y lo peor está por venir.

El presupuesto para combatir el sargazo es de 230 millones de pesos, es decir, 357 pesos por tonelada. El gobierno federal anunció que destinará 52 millones de pesos para confrontar la situación, de los cuales 7 millones provienen de la Secretaría de Turismo y los otros 45 millones de Hacienda. El gobierno estatal, encabezado por Carlos Joaquín González, afirmó que junto a los municipios aportarán este año hasta 180 millones de pesos. Esto sin considerar lo que los hoteleros están invirtiendo por su cuenta para mantener limpio el frente de playa que les corresponde.

Uno de los hoteles que cuenta con 2.8 kilómetros de playa ha gastado unos 8 millones de pesos por mes. Y aun así, simplemente no alcanza.

Cancún y la Riviera Maya son sinónimo de playas blancas y un mar transparente color turquesa. Son destinos internacionales que han sobrevivido a huracanes y a la inseguridad que se ha disparado a partir de 2016. Sin embargo, el sargazo se ha apuntado como el peor enemigo de este paraíso mexicano.

Esa mancha oscura que arruina las ‘selfies’ en Tulum y la magia de la fiesta en Cancún y Playa del Carmen está llegando a las costas quintanarroenses en cantidades sin precedentes. Tan solo del 1 de marzo al 23 de junio, se contabilizó una llegada de sargazo 24 por ciento superior a las 522 mil toneladas que recalaron en todo 2018.

“Falta lo que se acumule en estos dos meses de julio y agosto que son los más pesados”, alertó el hidrobiólogo Estaban Amaro, director técnico de la Red de Monitoreo de Sargazo de Cancún, organización civil que desde 2015 ha estudiado el fenómeno, advirtiendo lo que venía, aunque casi nadie los escuchó.

A 38 kilómetros de distancia de Cancún, en Puerto Morelos, Carlos Gosselin Maurel sostiene con fuerza la empuñadura de su bastón cuando habla de su enemigo. También fue de los primeros en darse cuenta que tendrá que convivir con él por largo tiempo. No solo lo ha aceptado, incluso está empeñado en sacarle provecho.

El sargazo lo tomó por sorpresa hace cuatro años, como a todos los hoteleros de Quintana Roo, al arribar masivamente a las costas en pleno verano, transformando el color turquesa del mar en un marrón oscuro que arruinó la vista para los huéspedes del Paraíso de La Bonita, su hotel de cinco estrellas.

De acuerdo con cifras de los grupos de hoteleros, a la par de la llegada masiva del sargazo al Caribe mexicano, las reservaciones para la zona han caído hasta en 30 por ciento. La Federación Mexicana de Empresas Turísticas de Quintana Roo sostiene que la baja se dio principalmente en turistas internacionales, que representan casi cuatro de cada cinco viajeros que llegan a la región en avión, de acuerdo con datos de Asur, la operadora del aeropuerto de Cancún.

Las acciones de Asur están entre las de peor desempeño entre los operadores de aeropuertos por temor a que el sargazo afecte el tráfico en los siguientes meses, apuntaron analistas.

En un reporte reciente, la calificadora de riesgo Moody’s señaló que la desaceleración o caída de la ocupación hotelera, particularmente de Grupo Posadas y Playa Resorts, afectaría la recaudación de impuestos relacionada con el turismo, actividad de la que Quintana Roo depende financieramente. El problema no es menor si se considera que Cancún es la ciudad en el mundo con el mayor porcentaje del PIB que depende del turismo, con 49.6 por ciento, de acuerdo con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo.

Además, Quintana Roo lidera la llegada de pasajeros internacionales en todo el país, pues los aeropuertos de Cancún y Cozumel recibieron en los primeros cuatro meses del año a más de 3 millones de viajeros foráneos, según la Secretaría de Turismo (Sectur).

La estrategia del Gobierno de López Obrador para combatir a este enemigo, que se multiplica fácilmente, consiste en que la Marina construya entre 10 y 12 barcos ‘sargaceros’. La primera embarcación estaría terminada a finales de agosto, justo cuando habría llegado una gran cantidad adicional del alga.

La Marina no ha especificado el tamaño de los barcos que construirá ni su capacidad. Una embarcación pequeña, diseñada específicamente para este fin mide 40 pies (unos 12.2 metros) y puede recolectar hasta 1.7 toneladas por día. En promedio, desde marzo al 23 de junio llegaron unas 5 mil 635 toneladas por día. Sin embargo, la cantidad puede crecer aún más.

 

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