El forense apareció en la escena del crimen tan ebrio que no podía mantenerse en pie, tal como se ve en el video. Su misión era hacer un examen preliminar el cuerpo, pero no estaba en condiciones de hacerlo.
Cuando se agachó para revisar los restos en busca de las primeras pistas para determinar las posibles hipótesis de la muerte, terminó con la cabeza incrustada en el muerto y los testigos no pudieron contener la risa.
Ante el bochornoso hecho, uno de los policías tuvo que tomarlo de la parte trasera del pantalón para levantarlo.
Pero el especialista no quiso irse sin antes cumplir su función, pese a su estado etílico. Así que volvió a tomar el cuerpo, pero esta vez por las piernas para sacarlo del pozo en el que estaba.
(Con información de LaRepública.pe)

























