A una madre y sus dos hijos los sorprendió la muerte mientras dormían. Sin darse cuenta, el tornado que sacudió ayer al Fraccionamiento Santa Rosa de Acuña hizo que el techo de la casa de la señora Alejandra Morales se viniera abajo.
En el número 115 de la calle Yucatán, en su cruce con Tabasco, vivía Alejandra Morales, trabajadora de Recursos Humanos de una empresa de Acuña, con sus dos hijos. Melanie de seis años y Jonathan de cuatro. Los niños acostumbraban jugar en la calle con sus vecinos, hasta ayer aproximadamente a las seis de la mañana, cuando un implacable tornado devastó el sector.
“Los niños se habían ido con su papá el fin de semana y los trajo ayer (domingo) en la noche. Se durmieron con su mamá sin saber lo que pasaría, lo que son las cosas”, contó una vecina del sector.
La fuerza del fenómeno debilitó la estructura de la casa y en un dos por tres el techo se vino abajo y cayó encima de la madre y de los dos niños, que murieron al instante de acuerdo con autoridades municipales. Enseguida los vecinos del sector se percataron de la tragedia y a pura fuerza humana comenzaron a levantar la loza.
El rescate infructuoso
Rubén Contreras Cruz, que vive en la casa de enfrente, fue uno de los primeros en llegar al rescate. Junto con otros vecinos y personal del municipio, levantó la loza y enseguida vio los tres cuerpos ya sin vida.
“Cuando llegué lo que encontré fue que el techo se les había venido encima. Vimos que había personas adentro, levantamos la loza y ahí estaba la madre con sus dos hijos, nunca había pasado por una situación de ese tipo, y cuando vi los cuerpos se me hizo un nudo en la garganta, me salí, no podía verlos”, narró el rescatista.
Así, dormidos, sin darse cuenta, perdieron la vida los niños y su madre, Alejandra Morales, de unos 30 años según cálculos de los vecinos, quienes aseguran que solo salía para ir a trabajar y era muy introvertida entre los colonos. Estaba separada de su esposo, quien a la hora del accidente no se encontraba en el lugar.
De Melanie y Jonathan contó una niña, amiga de los infantes fallecidos: “Yo a veces jugaba con ellos, eran buenos niños”.
Un padre destrozado
Los cuerpos fueron trasladados por parte del Ministerio Público y enseguida se acordonó la casa que quedó devastada. Juguetes, ropa, verduras, la cama en la que dormían la madre y sus hijos. La casa rosa, estaba en la mera esquina de las calles Yucatán y Tabasco.
“El esposo de la señora llegó de rato porque no estaba en ese momento, andaba trabajando o venía de trabajar y cuando llegó encontró la noticia de que se había quedado sin su familia. El señor estaba totalmente devastado. Aquí estuvo y luego se fue cuando ya se iban a llevar los tres cuerpos, estaba muy triste”, contó Contreras Cruz.
Así la muerte sorprendió a otras 10 personas según informes oficiales de las autoridades. 6 segundos bastaron para enlutar a inocentes familias, cuyo único pecado fue estar en el momento y lugar menos indicados.
Fuente: Vanguardia

























