En Juárez mujer mata a sus 2 hijos y se suicida

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Lucio Soria/El Diario | Operativo afuera de la vivienda

Una mujer disparó directo a la cabeza de su hijo de 9 años, luego a su hija de 4 y finalmente ella se dio un tiro, en una vivienda del fraccionamiento Pradera Dorada, informó el vocero de la Fiscalía General del Estado (FGE) en la Zona Norte, Julio Castañeda.

El caso causó conmoción entre los fronterizos, ya que es el tercero de padres que matan a sus hijos que ocurre en esta ciudad en menos de un mes.

Y el segundo, en menos de una semana, en que una madre mata a sus hijos y se suicida.

Los cuerpos quedaron casi abrazados dentro de una de las recámaras del departamento color rosa número 3515, ubicado en la intersección de las calles Rancho los Horcones y Privada Rancho El Terrero.

La Secretaría de Seguridad Pública Municipal recibió el llamado en el Centro de Emergencia y Respuesta Inmediata (CERI) 066 a las 12:30 horas.

Un familiar reportó el hallazgo de los cuerpos que ya presentaban estado de descomposición y una unidad de radiopatrullas lo confirmó.

La familia fue vista por última vez el pasado domingo por la mañana y se presume que el homicidio-suicidio ocurrió durante la noche de ese día. Los familiares, al no tener noticias de la madre y sus hijos, acudieron a la casa y se alertaron por los olores fétidos que emanaban del departamento.

A las 12:40 horas los agentes de la Policía Ministerial Investigadora de la Unidad de Delitos contra la Vida y de la Fiscalía Especializada de la Mujer acudieron al lugar, y fueron los primeros quienes se quedaron a cargo de las investigaciones.

En la escena del crimen fue encontrada un arma de fuego tipo revólver calibre 38 súper. También fue asegurado un recado póstumo dirigido a su familia en el que la mujer pedía perdón por su decisión, pero se justificó argumentando sus problemas económicos y depresivos, informó el vocero de la FGE.

El mensaje manuscrito estaba a un lado de los cuerpos.

Castañeda agregó que la mujer contaba con antecedentes clínicos por un síndrome de depresión que padecía y, sin precisar fechas, dijo que ella recibió tratamiento psiquiátrico y tomaba medicamentos prescritos.

Una residente del sector fue quien detalló que su vecina, Cinthia Leticia García, de 37 años, enfrentaba problemas económicos y sus problemas emocionales eran derivados de la separación de su pareja.

En la escena del crimen no fue observado el padre de los niños y el reconocimiento oficial de los cuerpos aún no se realizaba, por lo que los tres cadáveres ingresaron al Servicio Médico Forense en calidad de desconocidos.

Vecinos ignoraban tragedia

Una decena de unidades de la Unidad Especializada en la Investigación de Delitos contra la Vida, de Servicios Periciales y el Servicio Médico Forense alteraban el tráfico en la privada de la calle El Terrero.

Los investigadores acordonaron el área desde el tercer acceso de entrada a la calle Horcones y sus movimientos eran observador por los residentes de la privada, quienes se congregaron bajo la sombra de árboles del parque público. 

“No escuchamos disparos, no nos dimos cuenta de nada”, dice consternado Pedro Ibáñez –un vecino que ayer se enteró del caso por su esposa– mientras limpia de su frente el sudor que empieza a gotear y luego cubre su rostro con las dos manos.

“Por aquí pasaba el niño caminando cuando iba a la primaria de la colonia”, comenta mientras señala con su dedo índice la vialidad congestionada por los vehículos oficiales.

Al padre de familia se le dificulta asimilar que su vecina asesinó a sus hijos y luego se disparó.

Los vecinos hablan entre sí mientras observaban el desplazamiento de los peritos. Las mujeres voltean su rostro y se niegan a mirar cuando el personal del Semefo carga la camilla con un pequeño cuerpo cubierto con una sábana blanca.

“La oración, la oración es lo único que nos queda ante estas tragedias. ¿Qué más podemos hacer?”, se pregunta otro vecino que minutos antes recordaba la época en que los vecinos de esa zona organizaban las fiestas a media calle, que se conocían entre sí y se ayudaban unos a otros.

Frente a él se encuentra una mujer originaria de Guanajuato, que recién se casó y abraza a su hijo de año y medio.

“Deben generarse políticas públicas para las madres de familia que de verdad sirvan”, opina la mujer que se niega a culpar a su vecina de la fatal decisión que tomó.

“No sabemos qué pasaba en esa casa, qué problema tan grave la llevó a tomar esa decisión, pero la responsabilidad no es solo de ella, ¿dónde está el papá, la familia, los vecinos, el Estado?”, cuestiona la estudiante de Criminología.

Tercer filicidio

Este es el tercer caso grave de violencia intrafamiliar que se registra en la ciudad en un lapso de 19 días.

El homicidio de los dos niños y el posterior suicidio de la madre, se suma al caso registrado el viernes 30 mayo cuando Rocío Yuridia De la O Sánchez, de 36 años, mató a su hija Reyna Yadira Calderón de la O, de 5 meses de edad.

En ese hecho violento también se argumentó un síndrome depresivo de la madre, quien se cortó las venas con un cuchillo tras fracturarle el cráneo a su bebé en un fuerte abrazo. Madre e hija quedaron juntas en un sofá de la sala y también fue la familia la que descubrió los cuerpos sin vida.

La tragedia fue reportada a las 13:00 horas en el interior de la vivienda número 9510 de la calle Emma Encinas, cruce con Fernando de la Fuente.

El primer caso de filicidio, cuando un padre o madre mata a su hijo, fue reportado el 19 de mayo en el interior de una vivienda del fraccionamiento San Pablo.

Reyna Arcelia Beltrán Ibarra, de 36 años, sus hijas Paola y Diana Herrera Beltrán, de 9 y 8 años y Ociel Herrera Beltrán, de 11 años, fueron asesinados por su esposo y padre Ociel Herrera Bustos.

Pese a que la madre gritó pidiendo auxilio, los vecinos se mantuvieron al margen, se ventiló en la audiencia contra el probable asesino.

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