El zocalo 22/01/2016.- La Comisión Permanente del Congreso declaró ayer la validez constitucional de la reforma política del Distrito Federal, que a partir de la promulgación del decreto correspondiente se llamará Ciudad de México, luego de que 23 congresos locales avalaron los cambios legales.
El presidente de la Comisión Permanente, Jesús Zambrano, remitió el decreto al Ejecutivo federal para su promulgación, en breve, y en su discurso calificó de “histórico” el anuncio.
Dijo que con el renacimiento de la ciudad de México, los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial se fortalecen como poderes locales en su autonomía, y las demarcaciones pasarán de gobiernos unipersonales a alcaldías que trabajarán de forma colegiada.
“La LXIII Legislatura ha tomado una decisión histórica que ubica a la ciudad de México a la par de los estados de la República, que apunta a la renovación del Pacto Federal, y que define las funciones de la ciudad capital sin limitar las prerrogativas de sus habitantes”, afirmó el perredista.
Resaltó que esta declaratoria de reforma constitucional será el último acto del Congreso de la Unión sobre el régimen interior de la ciudad de México, toda vez que en adelante contará con su propia Constitución y su Congreso, que será autónomo y soberano.
Zambrano Grijalva afirmó que esta reforma reconoce a los capitalinos el pleno derecho a contar con una Constitución e instituciones propias que reflejen la pluralidad y el carácter incluyente de la sociedad y, sobre todo, que sean capaces de concretar los avances por la igualdad y el bienestar alcanzados en las últimas décadas.
De igual forma, agregó, se amplía el camino para una relación de mayor respeto y cooperación de las autoridades capitalinas con los Poderes federales, en el que la descentralización, la autonomía y la soberanía popular serán factores para el equilibrio.
Tras la declaratoria, los partidos en el Congreso abrieron una ronda de posicionamientos, en donde el PRD celebró la declaratoria de constitucionalidad con un “!Adiós al Distrito Federal…Bienvenida, Ciudad de México…!”.
Por conducto del senador Miguel Barbosa, el PRD delineó lo que deberá ser, a su juicio, la nueva Ciudad de México:
“La más progresista; la más liberal, la de mayor justicia social, de avanzada en derechos humanos, libertades individuales, transparencia y rendición de cuentas, seguridad pública, combate a la corrupción, desarrollo económico y consolidación de la democracia”, calculó.
Pidió conformar una Asamblea Constituyente con voces y visiones que aporten a la construcción del Pacto social de la ciudad, “no con incondicionales”, porque este modelo, dijo, no puede ser producto de un acuerdo entre fuerzas políticas o entre poderes”.
Empero, Morena dijo que todo esto “nace mal, nace torcido, y en la izquierda sabemos que cuando algo nace así, los resultados no van a ser satisfactorios. Perdimos la oportunidad de hacer bien las cosas”, lamentó la coordinadora, diputada Rocío Nahle.
La senadora Mariana Gómez del Campo, en representación del PAN, reconoció que la reforma significa sin duda un avance, pero enlistó los negativos:
“No crea un nuevo modelo de ciudad ni de capital, no dota de una verdadera autonomía a las delegaciones, no convierte a los alcaldes en figuras de gobierno más fuertes y con mayor capacidad de decisión, no rompe las dinámicas laborales, y queda lejos de ser un mecanismo formador de ciudadanos”, remató.
En tanto, el también senador Enrique Burgos, del PRI, dijo que esta reforma representa “un tiempo de llegada, pero al mismo tiempo un punto de partida”, porque permite arribar a una nueva generación de instituciones políticas y de gobierno y a un nuevo orden para normar las relaciones entre los Poderes federales y su sede.

























